Vale, lo sé... no soy un buen alumno, me da pereza
poner los codos en la mesa y dedicarme a estudiar; a parte, mi capacidad de
concentración es casi nula y pierdo el tiempo en clase evadiéndome con mis
garabatos y no prestando demasiada atención. Aún y con eso estoy convencido de
que llegará un día en el que sentaré la cabeza. Será entonces cuando saldrá el
empollón que hay en mi y la humanidad entera quedará atónita con mis grandes
progresos, pero... si los políticos de mi país no me lo ponen un poco más fácil
en lo que respecta a educación o investigación, dudo mucho que pueda llegar ese
día en el que mi formación académica y mi preparación profesional me lleven a
salvar al mundo con alguna vacuna o invento definitivo. Nada de eso será
posible si recortan y recortan las inversiones en esos aspectos tan
fundamentales para aquellos que nos estamos formando.
Además de en la escuela, los seres humanos nos
formamos utilizando muchísimas más cosas: leyendo libros, viendo películas,
escuchando música, jugando a videojuegos, etc. Objetos de entretenimiento que a
partir de ahora van a ser más caros y de difícil acceso para muchos de nosotros
teniendo en cuenta que, como no, también vamos a sufrir recortes en nuestras
pagas semanales ya que para nuestros padres, darnos unos eurillos para nuestros
gastos, empezará a ser algo imposible.
Es complicado crecer en un entorno social en el que
todo decrece. Resulta duro hacerse mayor cuando los mayores encargados de tomar
las decisiones que nos afectan a todos lo hacen de un modo tan estúpido. Es
jodido, verdaderamente jodido mantener unos valores morales firmes cuando vemos que día
a día se perdona y se premia a los defraudadores, estafadores y corruptos,
mientras que se castiga a los trabajadores que luchan por sacar a sus familias
adelante o a pequeños empresarios que desean dar luz a sus proyectos.
Qué clase de mensaje es el que nos están
transmitiendo? Qué tipo de ejemplo nos están dando?
Siempre son ellos, los mayores, los que nos dicen a
nosotros qué y cómo tenemos que hacer las cosas. Empieza a ser hora de que les
demostremos que nuestro futuro nos importa y que aunque parezca que estamos
‘empanaos’ por culpa de la revolución hormonal que sufrimos durante nuestra
etapa adolescente, nos damos cuenta de muchas más cosas de las que parece y de
que no aprobamos una sociedad en la que la cultura se convierta en un lujo o en
algo que moleste. Qué temen?
De acuerdo, muchos de nosotros no salvaremos al
mundo con ninguna vacuna o invento definitivo, pero cuanto menos, esforcémonos
en ser mejores personas, esa voluntad no nos la pueden recortar, no cuesta
dinero. Fijémonos en los modelos a seguir adecuados, que los hay, y quizá así
podamos dejar a los nuestros un futuro que a nosotros... están tratando de
arrebatarnos.
Que no lo consigan!
Gery Garabatos

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