—Sus apuntes, por favor —dijo el
señor José María.
—Mis...
mis apuntes? —pregunté.
—Eso
le he pedido, caballero. Y haga usted el favor de no hacerle perder más tiempo
a esta clase —insistió.
—Pero,
señor José María... es que yo...
—Vamos
a ver. Me va a dar su libreta de apuntes?
Timidamente
le mostré mi libreta al profe de mates. La cogió con esperanzas de ver mis
ejercicios realizados, pero rápidamente adiviné, en su cara, un gesto de desaprobación.
—Qué
tenía usted previsto hacer este fin de semana? —preguntó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario